¿Investigador? Elemental, mi querido becario

Procedo a reproducir una conversación que tuve el otro día en un comercio local en el que me estaban haciendo una ficha de cliente. (D: Dependienta ; S: Servidor).

-D: Te tengo que rellenar la ficha, ¿de acuerdo? Dirección, teléfono, apellidos…
-S: […]
-D: ¿Estudias o trabajas?
-S: Ehm… Las dos cosas (Pensando para mis adentros que no son incompatibles)
-D: Marco las dos entonces, ¿de qué trabajas?
-S: Soy becario en una universidad, de investigador.
-D: ¿Investigador? ¡Anda! ¡Como Sherlock Holmes!
-S: …

Se me dibujó en el rostro una sonrisa triste, en la que la lengua intentaba iniciar una carcajada, el corazón palpitaba a 100 por el susto y el cerebro entraba en un cortocircuito. Aunque como investigador debo ser crítico y ser consciente de que este episodio no es representativo, cada día me sorprende más la imagen que se tiene de la investigación, diversas acciones-posturas políticas así como un pensamiento popular poco favorecedor parecen propiciar este movimiento migratorio del “Homo investigansis” fuera de las fronteras de nuestro país. Fuga de cerebros en nuestro país es algo más que una cutre-producción de Antena-3.