Comer, a veces, es un acto político

La alimentación traspasa los límites propiamente dichos de nutrición o salud para convertirse en un acto político. Ya en este blog, con ayuda de Eduardo Galeano, se quiso descubrir qué pasaría “si la política fuese cocina” pero más allá de estas metáforas, la historia y los hechos nos han demostrado la relación íntima entre nutrición y conflictos o lucha política.

Parece evidente que el problema del hambre es una de las lacras del sistema en el que nos ha tocado vivir. A nivel global, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cerca de un 12,5% de la población mundial, es decir, casi 870 millones de personas se encuentran en situación de hambruna. Normalmente, en nuestro país hemos tenido la imagen de que el hambre sólo llegaba a niños africanos desnutridos, esas imágenes impactantes por las que algunas ongs tanto han buscado su hueco para llegar al “corazoncito” de miles de españoles.