Epidemia Dukan

Epidemia Dukan, pautas para combatir esta enfermedad.

Epidemia DukanPodría haber elegido cualquier dieta milagro, pero mejor empezar por la que está más de moda y cala más a la gente, la dieta Dukan: ese método que promociona una libro que comienza con un párrafo de teletienda : “¿Ha intentado muchas veces perder peso sin lograrlo? Con este régimen usted lo logrará de forma eficaz, sin pasar hambre y con unos resultados sorprendentes.

Este párrafo tan ambiguo, tan engañoso y tan ambicioso no miente en la eficacia y la sorpresa efectivamente, tiene varias claves que ahora veremos… eso sí, parece que deja al margen la salud y la individualidad.

Para colmo se anuncia y se publicita con el nombre del propio autor, “el método Nombre propio” ante todo debe darnos una imagen algo soberbia de este señor, sobre todo si tampoco propones nada revolucionario, ya que no deja de basarse en las dietas hiperproteicas con un maquillaje y marketing nuevo. Recomendar tomarse la leche con la nariz tapada y a la pata coja es novedoso, pero no creo que justifique el llamarlo “El método mi dieta cojea”. Para que la fuerza se mida en Newtons, o un elemento tenga tu nombre terminado en -enio hay que aportar algo más que un libro y testimonios de famosos que avalan tus ideas con un “a mí me funcionó”.

La Asociación Española de dietistas-nutricionistas sacó allá por Mayo un documento para alertar sobre la dieta Dukan a la población general, haré un repaso de sus caracteríticas tomando de referencia los puntos del documento de estos colegas.

Como introducción la AEDN dice que la dieta es ineficaz, fraudulenta y potencialmente peligroso. Yo comparto las dos últimas y le doy a este señor la complacencia de la eficacia, eficaz, sí, por supuesto, consigues perder peso… ¿a costa de qué? También se puede perder perder peso cortándose un brazo, otra manera eficaz, sin pasar hambre y con resultados sorprendentes; de hecho su compatriota Luis XVI adelgazó unos kilitos de una forma muy “revolucionaria” pero no se la recomiendo a nadie.