Las patatas Hasselback son una guarnición clásica, seguro que habéis visto esta receta muchísimas veces, ya que además ese “acordeón” de patata queda muy bien en las fotos. Es una receta de origen sueco, atribuida a al chef Elisson del restaurante Hasselbacken, en los años 50.
El Hasselback en realidad es un tipo de corte, aunque su aplicación a la patata es la más popular, también se puede hacer con berenjenas, calabacines o zanahorias, por ejemplo. Consiste en realizar cortes a lo largo, creando la ilusión de rodajas finas, pero sin llegar a la base, de manera que no se separen. Eso se consigue de manera sencilla usando algo que haga de tope a ambos lado de la patata para que el cuchillo no llegue al final, es habitual usar dos palillos.
Ese corte consigue que la cocción deje crujiente la parte de arriba de la patata y tierna la parte interior. La receta clásica, además, la unta en mantequilla y sal antes de hornearla, aunque podemos hacerlo perfectamente con aceite. Algunas recetas ponen por encima un poco de pan rallado para crear una costra crujiente. La cocción la realizaremos a unos 190ºC, con calor arriba y abajo, durante 30-45min (según el tamaño de la patata), hasta que estén doradas por fuera y bien cocidas por dentro.
Un relleno y dos salsas:
La forma de acordeón permite introducir ingredientes entre las láminas, para “rellenar” las patatas. No debe ser un relleno muy voluminoso porque podríamos romperla. Tradicionalmente se les suele poner queso o queso y jamón, pero no es lo único que les queda bien.
Os proponemos este relleno, con inspiración italiana:
Introducimos entre cada lámina una rodaja de tomate maduro, untada en tapenade (pasta de olivas) y una hoja de albahaca. Y en los últimos 5 min de cocción les echamos por encima una tira de pesto. Perfectas como guarnición de una hamburguesa vegetal.
Y si optamos por hacerlas en modo básico, sin relleno, sólo con un poco de aceite de oliva, sal y pimienta. Podemos acompañarlas de alguna salda para untar. Las salsas típicas le quedan bien porque la patata pega con todo: mayonesa, all-i-oli, salsa brava, barbacoa, salsa de queso, tzatziqui, bearnesa, salsa cocktail…
Pero también podemos innovar un poco:
Salsa de limón y eneldo
Para honrar el origen sueco de la receta, vamos a usar una de las hierbas preferidas de esa cocina nórdica y que aquí no usamos mucho el eneldo fresco, que casi que lo tenemos relegado al salmón marinado.
Ingredientes:
- Un yogur vegetal tipo skyr
- 3-4 cucharadas de zumo de limón
- Ralladura de la corteza de limón
- 2-3 cucharadas de eneldo fresco picado
- Una pizca de ajo en polvo
- Si tenemos, una cucharada de pasta de rábano picante (muy popular en Suecia), si no, podemos poner mostaza antigua
- Sal y pimienta
Mezclamos todo hasta conseguir una salsa cremosa. Probamos para rectificar de sabor, y lista.
Y sin salirnos de la tradición de la zona, pasamos de una salsa fría a otra caliente:
Salsa de arándanos
Se sirve en Suecia con platos de carne, así que vendrá genial si acompañamos las patatas de seitán al horno por ejemplo.
Ingredientes:
- 200g de arándanos (pueden ser congelados)
- 1 cucharada de azúcar moreno o miel de caña
- 2 cucharadas de vinagre balsámico
- 1 rama de romero
- 2 cucharadas de cebolleta, cebolla tierna o chalota picada fina
- Un chorrito de aceite
- Sal y pimienta
Ponemos el aceite en un cazo o sartén y cuando esté caliente sofreímos la cebolleta, cuando esté transparente añadimos los arándanos y el resto de ingredientes, lo hacemos hervir a fuego bajo mientras removemos y vamos aplastando los arándanos, hasta que quede una textura espesa, pero con tropezones. Antes de servir, retiramos la rama de romero.
Si preferimos una salsa lisa, podemos triturarla y pasarla por un colador, pero dejarla rústica y que se noten los arándanos tiene más gracia.

